Las mascarillas y protectores respiratorios pueden proporcionar una protección de barrera frente al virus de la gripe, siempre y cuando se utilicen en combinación con las medidas de protección personal recomendadas, especialmente el lavado higiénico de las manos y se cumplan las siguientes condiciones de uso:
Las mascarillas deben cumplir las normas de calidad exigidas: contar con el correspondiente marcado CE como garantía de que se verifican los requisitos esenciales de seguridad y la normativa de aplicación en la materia.
Es necesario lavarse las
manos detenidamente con agua y jabón
, antes de colocarse la mascarilla.
Correcta
higiene de manos
.
La mascarilla deberá cubrir adecuadamente la boca y la nariz.
Para colocarla bien:
Para retirarla con seguridad:
La parte delantera exterior de la mascarilla está contaminada. No la toque. Para retirarla, sujetar primero la parte de abajo, luego los cordones o banda elástica de arriba y, por último, quitarla.
Debe evitarse tocar la mascarilla con las manos mientras está puesta ya que está contaminada. Si se tocara accidentalmente, es necesario lavarse las manos con agua y jabón.
Permanecer con la mascarilla puesta mientras se esté en contacto con el enfermo, en caso de personas sanas, o con sus convivientes, en el caso de los enfermos.
No se debe quitar y poner la mascarilla por el riesgo de contaminación que ello supone, ya que perdería su efecto protector y además podría constituir un riesgo de contraer otras infecciones.
Después de un uso prolongado la mascarilla puede humedecerse o deteriorarse. En este momento debe ser remplazada por una nueva por el procedimiento que se ha descrito.
Las mascarillas usadas deberán desecharse en una bolsa de plástico, anudándola después. La bolsa puede tirarse en un cubo de basura normal.