Para la puesta en marcha de PIJs es necesario disponer de los siguientes recursos humanos y materiales:
Recursos humanos
En el desarrollo de estos programas pueden participar distintos tipos de profesionales (sanitarios, trabajadores sociales, educadores, psicólogos u otros), usuarios activos de drogas o ex- usuarios y voluntarios, siendo imprescindible que estén adecuadamente entrenados, motivados y que trabajen correctamente coordinados.
La colaboración de UDVP o ex-UDVP como agentes de prevención en este tipo de programas es decisiva. Su conocimiento del mundo de las drogas y por tanto su credibilidad y empatía con otros usuarios, facilita que la información y la prevención se integre y se potencie desde su propia subcultura y redes sociales, permitiendo además el contacto con UDVP alejados del sistema.
Como contrapartida habrá que considerar:
En el caso de usuarios de drogas activos, pueden plantearse algunos problemas en relación a la continuidad de su colaboración con el programa.
En el caso de ex-UDVPs, hay que valorar la posibilidad de recaídas, la actitud crítica hacia el consumo activo y el rechazo y la no aceptación como "expertos" por parte de algunos usuarios del programa.
El empleo de personal voluntario puede ser un factor a tener en cuenta a la hora de diminuir el coste de estos programas. Sin embargo, exige la dedicación de mucho tiempo a su entrenamiento, supervisión y soporte psicológico y , en ocasiones, su colaboración es sólo a tiempo parcial o durante periodos breves de tiempo, lo que puede interferir con la estabilidad y continuidad del programa..
Lo deseable es una composición "mixta" del equipo, con profesionales con dedicación permanente al programa (fijos) y voluntarios.
Características y funciones del personal
No existe un perfil tipo o perfil "ideal" para las personas que vayan a trabajar en un PIJ. Sin embargo, es deseable que reúnan, al menos, las siguientes características:
Tener un conocimiento general sobre las drogodependencias y específico sobre las formas de consumo de drogas (vías de consumo y riesgos asociados a cada una de ellas, técnicas seguras de inyección y de desinfección del material de inyección, etc).
Tener una formación sanitaria adecuada sobre la infección por el VIH y el sida.
Disponer de información actualizada y funcional sobre los distintos recursos socio-sanitarios existentes en el área dónde se llevará a cabo el PIJ y las condiciones de acceso a los mismos.
Estar motivados para generar actitudes positivas entre los/as UDVPs.
Tener habilidad comunicativa. Ser flexible. No ser moralizante ni coercitivo.
Mantener una actitud profesional respecto del entorno.
Estar entrenados en el funcionamiento del intercambio de jeringuillas.
Entre las funciones del personal que trabaja en un PIJ pueden destacarse las siguientes:
Contactar con los servicios socio-sanitarios de la zona, estableciendo conjuntamente con ellos las indicaciones y los mecanismos de derivación de los UDVP que acuden al PIJ hacia dichos servicios.
Atraer y retener en el programa al mayor número posible de UDVP, sobre todo a los más resistentes a utilizar los servicios de drogodependencias existentes.
Ofrecer información, educación sanitaria y consejo a los UDVP.
Motivar actitudes positivas en ellos en relación a los hábitos de inyección higiénicos y las relaciones sexuales protegidas.
Derivar a los usuarios que lo requieran a los servicios adecuados, a fin de recibir tratamiento para el abuso de drogas u otros problemas sanitarios o de tipo social.
Obtener información etnográfica sobre lo que está ocurriendo en los escenarios de drogadicción y sobre las características y necesidades específicas de los UDVP a los que atiende el programa.
Diseñar los protocolos de actuación y los indicadores de evaluación del programa.
Recursos materiales
Independientemente del tipo de PIJ que se vaya a poner en marcha, el material básico para proceder al intercambio son las jeringuillas estériles, otros útiles necesarios para la inyección de drogas (toallitas desinfectantes de la piel, agua destilada o ácido cítrico para disolver la droga, etc.), preservativos y contenedores para la eliminación del material de desecho.
En este apartado resulta especialmente importante prever el procedimiento de eliminación de las jeringuillas usadas. Puede pensarse en las siguientes alternativas:
Contactar con el ayuntamiento del municipio donde actúa el programa.
Contratar a una empresa especializada en la eliminación de material de desecho sanitario.
Recurrir a las incineradoras de los centros hospitalarios.
El coste económico del programa estará en función del tipo de programa (con recursos humanos o con medios técnicos), del número y cualificación de los trabajadores del mismo y del tamaño de la población atendida, entre otros factores. En el estudio realizado por los CDC sobre diversos PIJs en EEUU y Canadá 10, los presupuestos anuales de éstos presentaron grandes diferencias, pero, en general, los costes de personal fueron los más elevados (un 66% del total del presupuesto como media), mientras que el coste de las jeringuillas representó solamente un 7%.